A tocar del mar Mediterráneo y situado en el Delta del Ebro, esta vivienda se organiza a lo largo de dos direcciones principales, a 90º entre ellas. Con la orientación adecuada se autoprotege de los fuertes vientos de mestral, garantizando un uso confortable al exterior durante los meses de invierno. Esta orientación también permite aprovechar la entrada principal de corrientes de aire marinos a las horas más duras de sol del verano.
Proyecto y dirección de obra colaborando con el Arquitecto Josep Lluis y Ginovart.


En cambio, en la fachada noroeste, donde los fuertes vientos y el sol por la tarde inciden con más fuerza, la fachada se compone a base de cierres opacos, garantizando el confort interior tanto en verano como en invierno.
Los voladizos orientados al sur, junto con el acabado exterior de mono capa blanco, garantizan un bajo consumo eléctrico por la generación de frío en épocas de calor.



