Con casi 7.000 m2 construidos, el Palacio Episcopal de Tortosa está declarado Bien Cultural de Interés Nacional.
A tocar del río Ebro, entre restos romanos, posteriores ampliaciones y un crecimiento exponencial durante el Gótico, el Palacio ha sido un principal testigo y protagonista de la historia de la ciudad de Tortosa.
Proyecto y dirección de obra colaborando con los arquitectos Josep Lluis Ginovart y Agustí Costa Jover.


Edificio de planta irregular con un imponente claustro como distribuidor principal, útil en su momento, necesitaba en la actualidad un nuevo acceso para poder gestionar desde un punto de vista de seguridad y de practicidad, su acceso hasta la recepción, oficinas y visitas guiadas.
La intervención se adapta a los elementos constructivos de valor histórico resaltando su presencia con el mismo trazado de la escalera, todo y las dificultades técnicas que comportaba.



